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CUIDANDO LA CASA DE TODOS


CONCIENCIA AMBIENTAL 

 CUIDANDO LA CASA DE TODOS

Mucho se habla de preservar nuestro Medio Ambiente para las generaciones futuras pero, ¿Nos preocupamos por nuestro ambiente más cercano?
Las sociedades humanas han desarrollado la infraestructura física para que las personas  puedan existir en un lugar determinado, y la calidad de vida de los individuos que allí viven, y su permanencia en esos lugares, depende básicamente de la actitud de éstos en la búsqueda de una relación armónica con el entorno. En este contexto, es paradójico observar que mientras las actividades humanas buscan satisfacer las necesidades de los individuos y sus colectividades, estas mismas actividades están contribuyendo con el deterioro del ambiente que les rodea, y por ende, su calidad de vida.

Cuando se habla de Medio Ambiente, se piensa en la Naturaleza y sus recursos, pero, no hay que ir muy lejos para observar el deterioro que producimos al entorno donde vivimos, por ejemplo, las calles de nuestro vecindario. Parece  que no nos preocupáramos por mantener  y cuidar nuestras propiedades y mucho menos las áreas aledañas a éstas: ¿Cómo están? Sólo basta una mirada a nuestro alrededor: ¿Qué vemos? ¿A quien dejamos el cuidado de ese ambiente, a su limpieza y mantenimiento de su infraestructura? A menudo pensamos que es responsabilidad de los entes gubernamentales nacionales y locales, o de las empresas contratadas para limpiar y reparar las calles y aceras, recolectar la basura, conservar las áreas verdes, etc., en lugar de tener una actitud proactiva, de no ensuciar, de no tirar basura en la calle, de no dejar los residuos de la limpieza de nuestras casas en la acera de enfrente fuera de las horas de recolección, o para que otro lo recoja, y otras cosas más que deterioran el entorno, tales como dejar que las aguas de la limpieza drenen por las aceras, socavando el pavimento, sacar a pasear las mascotas para que dejen sus deposiciones en la calle, como si este fuera el sitio apropiado, decimos algo así como: “total, está fuera de mi casa” ¿Será que consideramos que la limpieza del ambiente donde vivimos llega hasta la puerta de nuestra casa y de ahí en adelante no es nuestra obligación?

Las personas conscientes de la importancia del ambiente para una mejor Calidad de Vida  entienden que el ambiente de las calles donde viven es la casa de todos, es la extensión de su vivienda, por tanto, lo cuidan como si fuera propio y lo consideran su obligación .

Cuando decidimos vivir en una comunidad, lo hacemos en la búsqueda de una mejor Calidad de Vida, y eso tiene que ver con un ambiente limpio y sano para todos.

Hagamos entonces lo necesario para preservar ese ambiente ya que de eso depende nuestra Calidad de Vida!

En futuros artículos, continuaremos dándoles información  acerca de este tema a fin de crear mayor conciencia ambiental!!!

* Ser responsables, creativos, eficaces, solidarios honestos y conscientes de  la problemática ambiental, nos convierte en piezas fundamentales   del movimiento mundial en pro de la conservación de nuestro Medio Ambiente!

EL PROBLEMA AMBIENTAL POR LOS RESIDUOS DE PILAS Y BATERIAS DESCARTADAS

 
La gestión de los residuos de pilas y baterías descartadas una vez finalizada su vida útil representa hoy un problema ambiental de difícil abordaje.  En la actualidad, millones de pilas son usadas en artefactos, algunos de éstos prescindibles,  y el consumo de pilas y baterías, primarias (no recargables o desechables) y secundarias (recargables) tiende a incrementarse año tras año, no sólo por el crecimiento de la población sino también por el incesante aumento de la cantidad de aparatos y artefactos que las utilizan. Agrava la situación el hecho de que no exista una cultura que promueva el uso de pilas recargables, y la circulación de pilas de dudosa calidad, que en muchos casos vienen incorporadas a los aparatos adquiridos por el consumidor.
Es indispensable entonces un uso más racional de las pilas y baterías, lo cual conlleva un cambio en los patrones de consumo, más aún cuando no existen en muchos países tecnologías de tratamiento para la mayor parte de las pilas.
 
Gestión de los residuos por pilas y baterías descartadas
 
 Ha habido un aumento creciente de los residuos de las pilas y baterías usadas dentro del flujo de los residuos sólidos urbanos (RSU) o residuos domiciliarios (RD) y en los sitios de disposición final, convirtiéndose en un grave problema para las autoridades locales. A esto debemos sumarle la percepción de la ciudadanía que reconoce en las pilas usadas que se desechan una fuente de contaminación y generación de impactos en el ambiente y la salud.
En algunas comunidades este reclamo se ha traducido en intentos de dar solución al problema a través de programas o recomendaciones que no contemplan sus reales dimensiones. Por ejemplo, para evitar deshacerse de ellas en los residuos domiciliarios, las pilas son acumuladas en hogares o escuelas para intentar no desecharlas en los basurales o rellenos como destino final, acción que constituye un gran peligro.
Para la gestión apropiada de las pilas y baterías gastadas, es necesario tener en cuenta la toxicidad de sus componentes químicos. Todas ellas contienen materiales contaminantes (generalmente metales) que tienen la potencialidad de ser liberados y causar impactos en su tratamiento (según la tecnología) y disposición final.
Aunque las pilas y baterías contribuyen en un bajo porcentaje al volumen total de los residuos sólidos urbanos, estos componentes son, junto a los residuos de los aparatos eléctricos y electrónicos, la corriente con mayor aporte de metales pesados al total de los residuos de este tipo. Debe tomarse en cuenta que una parte de las pilas y baterías que se fabrican integran aparatos eléctricos y electrónicos -desde la producción y previamente a la puesta en el mercado- considerándose como componentes de dichos aparatos. Son, junto con las plaquetas electrónicas (circuitos impresos), los componentes con mayor potencial de contaminación de los artefactos eléctricos y electrónicos.
En consecuencia, se hace necesario generar un circuito de recuperación y tratamiento adecuado de este tipo de residuos, así como también establecer límites e incentivos para minimizar los impactos ambientales y sanitarios de las sustancias que los componen mediante su progresivo reemplazo por mejores opciones y mejoras en los diseños.
Por otro lado, es urgente y necesario que el uso de las pilas y baterías evolucione hacia las pilas y baterías recargables, para disminuir el masivo descarte de esta clase de productos, reduciendo la contaminación que generan y la demanda de recursos naturales para su fabricación.
Finalmente, los organismos gubernamentales deben informar correctamente a los ciudadanos acerca del peligro para la salud y el ambiente que conlleva la mala gestión de las pilas y baterías una vez finalizada su vida útil, coordinando una respuesta conjunta a nivel nacional para no generar confusiones. Asimismo, en los programas de Educación Ambiental se debe abordar la problemática de las pilas y baterías, tanto en cuanto a su peligrosidad como en relación a revisar críticamente los hábitos de consumo.
 

LA REGLA DE LAS TRES R


           

 

 Reducir, Reutilizar, Reciclar

 

Basado en el artículo de "Guía Ecológica" de la revista "Habitania", escrito por Roser Camps

 

Aplicar la regla de las tres erres es una forma muy sencilla de proteger el medio ambiente. Basta con reducir el consumo de algunos productos, reutilizar los que compres y separar desperdicios para facilitar su reciclaje.

Los residuos son un problema dentro y fuera de nuestras casas. Solucionarlo no está en nuestras manos, pero sí podemos adoptar unas medidas sencillas que ayuden a reducir su volumen. Se trata de aplicar la consigna de las tres erres: Reducir, Reutilizar y Reciclar.

 

  • Reducir:

Evitar el consumo de determinados artículos es la mejor forma de reducir residuos. Por regla general, a la hora de escoger un producto, elige aquel que tenga menos embalaje. Es aconsejable comprar a granel y prescindir de alimentos presentados en bandejitas de corcho blanco y envueltos en plástico transparente. Éstos se tiran a los pocos minutos de comprarlos y su destrucción resulta altamente contaminante.

 

  • Reutilizar:

Intenta sacar el máximo partido a algunos productos: utiliza el papel de escritorio por las dos caras, reutiliza las bolsas de plástico, cajas y embalajes de cartón; muchas veces los límites de reutilizar los residuos están en tu propia imaginación. Con un poco de ingenio, puedes dar una nueva utilidad a materiales no orgánicos que normalmente tiras a la basura, como botellas, cajas o latas.

 

  • Reciclar:

Prácticamente el 80% de la basura doméstica es reciclable; por eso es importante separarla - las firmas de muebles de cocina te ofrecen módulos especiales de reciclado que apenas ocupan espacio- y depositarla en los contenedores adecuados.

-Papel. Evita el consumo innecesario de papel y cartón, reutilízalos para otros usos y, sólo cuando ya no sirvan para nada, llévalos a un contenedor para reciclar. Decide en qué lugar de la casa vas a guardar el papel que acumules cada día. Puedes colocarlo en una caja de cartón o utilizar una bolsa de papel, de modo que puedas tirarla directamente al contenedor. Ten en cuenta que no todo puede ser reciclado: los plastificados, adhesivos, encerados, papeles de fax, pañuelos o pañales no son aptos para su posterior reciclaje.

-Vidrio. El vidrio no se descompone, pero es un material muy fácil de reciclar -salvo algunas excepciones, como las ventanas, bombillas o el pyrex-. De todos modos, siempre que sea posible, elige envases retornables.

-Plásticos. El 14% del peso de la bolsa de basura son plásticos y, en su mayoría, provienen de envases de un solo uso y de todo tipo de envoltorios y embalajes (botellas, bolsas, bandejas y cajas protectoras de corcho blanco, etc.). En este caso, lo más importante es evitar su consumo excesivo y reutilizarlos siempre que sea posible.

-Tetrabriks. Estos envases, fabricados con capas finas de celulosa, aluminio y plástico, conservan bien los alimentos, pesan muy poco y su forma facilita el almacenamiento. Sin embargo, están realizados con materiales de alto impacto para el medio ambiente y su reciclaje resulta muy costoso, debido a la dificultad de separar el plástico del aluminio. Por eso siempre es preferible comprar productos en envases de vidrio o de plástico.

-Latas. Evítalas siempre que puedas, ya que su proceso de fabricación resulta muy costoso, contaminante y supone un importante impacto ecológico. Las de aluminio pueden reciclarse fácilmente, así como otros productos a lumínicos, como el papel, los platos o las bandejas de comida congelada.